C me escribe alarmado, con su ego mellado luego que leyera en LPC uno de los mejores post del último tiempo: “debian: jugando se aprende“. Claro, para C es un ataque personal. Él, un eximio computín no pro, se ha negado sistemáticamente a dejar de usar Windows. Precisamente él, un defensor de la cultura y el software libre utiliza orgullosamente los códigos de Redmont.
Su principal argumento: no quiere transformarse en un físico nuclear tratando de hacer funcionar alguna distribución linux en su computador y es precisamente ahí donde LPC lo golpea duramente en el piso cuando dice:
“Ubuntu brilla con luz propia- su sistema de actualización e instalación de nuevos paquetes es tan simple y funciona tan bien que hasta mis plantas podrían instalarse un programa de riego si se supieran la contraseña de administrador“
Pero luego, el ataque se me viene encima cuando dice:
“ (…) ningún ignorante podrá utilizar la nueva forma de escribir porque, tratando de hacerlo, dejará de ser ignorante. Eso es exáctamente lo que me pasa a mí con Debian. Por eso prefiero pasar un mes o dos pegándome con diferentes problemas que en Ubuntu están resueltos de antemano, porque ningún ignorante puede utilizar Debian. Y yo quiero aprender.”
Maldición, yo que marcho orgulloso por la vida con un invidente pero útil IBM Thinkpad T30 corriendo la última versión de Ubuntu (bueno, parece que ya lanzaron una nueva versión), jactándome ante mis amigos de lo “chori” que soy porque no utilizo windows (claro, muchos ni saben de que se trata esto de linux) y riéndome cada tanto de C por su tozuda actitud anti-libertaria.
En ya más de un año de uso, luego de 14 o 16 años atado a los programas de la ventanita multicolor, estoy feliz con el nuevo juguete. Feliz porque puedo hacer todo (o casi todo a decir verdad) lo que hacía antes en el computador. Claro, hubo momentos en que desesparaba no poder abrir malditos archivo wmf, avi o mp3, por no tener los codecs necesarios instalados y tampoco saber cómo hacerlo, pero siempre san google me ayudó a aprender y resolver mis problemas. Salvo uno: hasta el día de hoy no consigo hacer funcionar las conexiones wifi con clave wep. No hay caso, tampoco tiempo para seguir buscando y es aquí donde entiendo a C. Opté por el cámino rápido, tomé un cable de red y lo conecté a la máquina.
Sé que es un problema menor, pero parece que ya no estoy dispuesto a aprender, o por lo menos no lo estaba hasta hoy. Interpretando libre (y acomodaticiamente) a LPC, usar sofware libre me obliga a estar más atento, me obliga a aprender y no dejar que me pasen todo precocido. En definitiva, me hace un poco menos idiota, aunque a decir verdad Ubuntu efectivamente es linux for dummies, pero sobre esto prefiero hoy callar.
Obviamente, simenon.cl funciona con WordPress y muchos más obvio que todo está licenciado con
creative commons.chile. Template Simenon, gentileza de la Oficina de Asuntos Graficos
Me da risa el pudor que hay en ciertos círculos de ser usuario/a Windows. Yo soy una chica Windows… y qué? Ahora, eso no quiere decir que no odie los monopolios. Por eso amo lo que hace la comunidad Debian y me encanta que haya personas que piensen que la gente puede ‘querer’ usar un OS alternativo que sea lindo y amigable… nótese la importancia del lindo… por eso amo a Ubuntu e incluso los iconitos animados de Suse. Y realmente creo que gracias a que hay más OSs dando vueltas, Windows es cada vez mejor. Si tuviese que manejar un servidor, optaría por Debian, sin duda (la versión adecuada, obvio). Pero resulta que no manejo un servidor, tengo PCs… varios… a los cuales quiero conectar cuanto juguete tecnológico llegue a mis manos. Y claro, hablando de jugar…quiero jugar, y no sólo en consolas, quiero poder jugar t-o-d-o-s los juegos que desee(y que el tiempo me permita) online… offline… etc etc etc. Porque me gusta ‘usar’ la tecnología. Además, soy realmente adicta a Office, completito con todos sus menús, herramientas, add-ons y animaciones que aparte de ser lindas sólo chupan memoria. Amo el Office 2007 Beta por ser aparte de guapo, más inteligente que sus antecesores.
Sé que mi opción tiene un costo, y grande. Porque compro las damn licencias que claramente no son baratas. Porque sé que mi opción le da un ápice más de monopolio. Pero mientras Windows me ofrezca algo irremplazable le seré fiel, y me haré cargo y diré “Me gusta Windows” en lugares donde es lo más políticamente incorrecto de decir. Pero… ojo… al igual que el reinado de Sony en la reproducción portátil de música ante la aparición del iPod… mi fidelidad es frágil, muy frágil.
Y, aclaración final pero crucial. Estoy hablando de Windows XP Pro, con el XP Home ya empiezo a subir mi ceja y con el Starter Edition subo la ceja, miro hacia el costado y pongo cara de ofendida.
[...] Y mi amigo Simenon, en su proyecto de blog donde espera superar el síndrome de la página en blanco, remueve el temita que tenía relativamente tapado con tierra y pasto. Él, utilizando en buena parte un realmente notable artículo de mi admirada Marta Peirano, me intenta dar unos manotazos de boxeador en retirada. Claro, él sólo recuerda uno de los argumentos que tengo guardados para no usar Linux, que era que “no quiero transformarme en un físico nuclear para hacer funcionar una distribución linux en mi computador”. Y eso en parte es cierto. [...]