El Tribunal Constitucional acaba de sacar un comunicado de prensa, donde da a conocer públicamente el acuerdo que tomó respecto del requerimiento presentado por parlamentarios de la UDI.
Tal como sospechabamos con Claudio, el fallo es menos atroz que lo anunciado pero igual significa un grave retroceso en las políticas públicas de planificación familiar y prevención de los embarazos no deseados, que ha llevado acabo el Ministerio de Salud en los últimos años.
En síntesis, el Tribunal resolvió:
- Rechazar la declaración de inconstitucionalidad de los dispositivos intrauterinos (la popular “T” de Cobre).
- Rechazar la declaración de inconstitucionalidad de las normas sobre confidencialidad en la orientación y consejería a menores de edad sobre métodos anticonceptivos. y,
- Acoger el requerimiento, declarando inconstitucional la norma que ordena al sistema público de salud aconsejar y distribuir los métodos de “Anticoncepción Hormonal de Emergencia”..
Y en un tema que no dejará de ser polémico, el TC no se pronuncia sobre la venta de la píldora del después, por un tema formal, la que podrá seguir siendo comercializada en farmacias, hasta que nuestros H. presenten un nuevo requerimiento buscando su prohibición total.
Asi que señora y señor, ya sabe, si tiene plata, vaya y compre su PDD. Si no tiene, jódase. Le pasa por ser pobre.

Cuando hace un par de semanas escuché por primera vez el rumor, no lo pude creer. La fuente era muy buena, calificadas dirán, pero dudé.
Un par de días después El Mostrador volvía a golpear como antes titulando: “Tribunal Constitucional, a un paso de prohibir la píldora del día después”“. La cosa se ponía seria y todo indicaba lo que hoy ya fue titular de portada: Con el voto favorable de Mario Fernández (Abogado, DC), el Tribunal Constitucional de Chile estaría ad portas de prohibir en Chile, la Píldora del Día Después (PDD) y eventualmente cualquier anticonceptivo que la contenga, junto con la popular “T” de Cobre, que se usa en Chile desde 1967.
Podemos discutir y disentir largamente sobre el aborto, los métodos anticonceptivos, la pareja única o el onanismo. Entre usted y yo, sus amigos y amigas, podríamos perfectamente discutir por siglos sin nunca llegar a ponernos de acuerdo. Y sabe qué, no importa. O debiera no importar. Porque lo que usted crea debiera ser cosa suya no más. Suya propia, como diría mi abuela.
Pero en este terruño existen todavía algunas cofradías permanentes (y desafortunadamente otras temporales -si no pregúntele a la Ministra Provoste) que de tanto en tanto les gusta dejar en claro que lo que ellos opinen sí nos debe importar. Perdón, no sólo importar, nos debe obligar a vivir como ellos opinan.
Y así, de un plumazo, a 40 años de un gobierno presidido por un DC muy distinto al Sr. Fernández, las mujeres en Chile volverán a ser meras fábricas de guaguas.
NO señores. No de nuevo.
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