
En el año 2005, Chile junto a Brunei, Nueva Zelanda y Singapur firmaron el Acuerdo de Asociación Económica P4, que estableció un área de libre comercio entre estos países con una liberación arancelaria promedio cercana al 90%, desde su puesta en vigencia.
A partir del año 2010, se abrieron formalmente las negociaciones para ampliar el P4 y transformarlo en el Acuerdo de Asociación Trans Pacífico de Libre Comercio (TPP por sus siglas en inglés) mediante la incorporación de Estados Unidos, Australia, Perú, Vietnam y Malasia, habiéndose realizado ya cinco rondas de negociaciones.
La última ronda se realizó esta semana en Chile y queda clarísimo que las normas sobre propiedad intelectual jugarán, una vez más, un rol decisivo.
En la ronda anterior se filtró un documento borrador con la posición relativamente progresista que está promoviendo Nueva Zelanda en la materia y en esta última ronda se han filtrado comentarios sobre el texto que habría propuesto Estados Unidos, el que aparentemente contendría una posición extremadamente restrictiva, similar a la impulsada en las negociaciones del ACTA.
Durante esta última ronda, DIRECON organizó una ronda de presentaciones de representantes de “partes interesadas”, tanto de la sociedad civil como de organizaciones públicas y privadas nacionales e internacionales, la que lamentablemente se realizó en paralelo a las negociaciones, lo que impidió a los negociadores asistir a buena parte de ellas. Así, los denominados “stakeholders” tuvimos la ocasión de escucharnos entre nosotros.
Expusieron sobre asuntos de propiedad intelectual Peter Maybarduk de Public Citizen; Matt Zimmerman de Electronic Frontier Foundation; Pedro Less de Google Inc, representantes de IFPI Chile, ESA, Sony Entertainment, Fox y quien escribe, con una exposición titulada “Derecho de autor: en búsqueda del equilibrio“, que puedes libremente descargar aquí.
En paralelo, desde ONG Derechos Digitales lanzamos un comunicado público en el que solicitamos al Gobierno de Chile que no acepte nuevas obligaciones que puedan afectar los derechos de usuarios y consumidores nacionales por exceso de protección de la propiedad intelectual.
Fotografía de Fatty Tuna publicada en Flickr bajo licencia BY-NC-ND de Creative Commons.

Así lo anuncia el gordo Casciari. Tal como prometió durante el proceso de venta en verde del primer número de Revista Orsai, hace algunas horas han publicado una versión completa en internet, de altísima calidad, para que cualquiera pueda, libre y legalmente, descargarla y, lo más importante, utilizarla.
Si bien algunos esperábamos que utilizara alguna linda licencia de Creative Commons para dar certeza internacional respecto de los derechos que como editor le otorga a los usuarios, Casciari, fiel a su estilo, se mandó la siguiente nota legal sobre derechos de autor:
“Queda terminantemente prohibido memorizar los textos que se publican en esta revista. Los mismos pueden ser archivados, copiados, fotocopiados, manipulados y distribuidos por cualquiera, sin citar la fuente, en el soporte que fuere, con la única excepción de la memoria. Memorizar es el nuevo delito del siglo veintiuno.”
Traducido al castellano legal, un lector de Revista Orsai podrá reproducir, adaptar, distribuir, comunicar al público, entre otras utilizaciones, todos los contenidos de la revista, incluso de manera comercial. Por cierto que quedan claroscuros que aclarar pero con esta nota legal a nadie le quedan dudas de la intención de Casciari: declarar, unilateralmente, el fin de la piratería editorial y apostar por los principios de la cultura libre.
Sospecho que estaremos mucho tiempo hablando de esto. Muero por conocer la opinión de los amigos escritores, editores y libreros. Pago por ver la reacción de aquellos gremios que viven buscando excusas para seguir poniéndole candados a la libre distribución de contenidos o que buscan compensaciones por aquellos ingresos que según ellos (y/o sus intermediarios) creen merecer recibir.
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La ilustración es un fragmento de la portada del Nº1 de Revista Orsai publicada bajo los términos de la licencia que más arriba se explica.

Gracias a la tecnología de Google Fusion Tables es posible escudriñar fácilmente entre las más de 251.287 comunicaciones secretas que fueron desclasificadas por Wikileaks ayer domingo.
Comentábamos que en el caso de Chile, existirían más de 1.487 comunicaciones desclasificadas, 31 de las cuales corresponderían a materias de propiedad intelectual.
Ahora, revisando las bases de datos publicadas por The Guardian, es posible identificar que cerca de 2.458 de las 251.287 comunicaciones desclasificadas corresponden a materias de propiedad intelectual en el mundo entero, lo que representa un poco menos del 1% del total de comunicaciones desclasificadas.
La sigla utilizada para identificar este tipo de comunicaciones corresponde a KIPR, según informó Michael Geist en twitter.
Archivo:
Índice sobre comunicaciones desclasificadas que se refieren a Propiedad Intelectual en Wikileaks: xls – google docs
La fotografía que ilustra este artículo es original de DAZ publicada en Flickr y tiene todos sus derechos reservados.
Hoy, en una operación conjunta con los diarios The New York Times, The Guardian, El Pais y Der Spiegel, Wikileaks comenzó la liberación de más de 250.000 cables secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos, que están provocando una grave crisis en las relaciones internacionales de ese país.
En el caso de Chile, a lo menos existirían 1.464 registros de comunicaciones enviadas por la Embajada de Estados Unidos en Chile y en el período comprendido entre el 29 de enero de 2003 y el 26 de febrero de 2010 (justo un día antes del terremoto), 23 cables elaborados por la Secretaría de Estado de ese país y eventualmente otros registros emanados de diversas agencias diplomáticas estadounidenses.
Si bien todavía no se ha liberado el contenido de cada comunicación, por las siglas utilizadas en la base de datos publicada por The Guardian, se puede desprender que la mayoría de ellos corresponden a análisis de la situación económica, política interior, relaciones internacionales y asuntos laborales de nuestro país.
Y en lo que aquí más nos interesa, a lo menos 31 de ellos se referirían a materias de propiedad intelectual, según la sigla KIPR que los identifica, y que según se puede constatar, son especialmente frecuentes en los momentos en que ingresó al Congreso Nacional el proyecto que dio origen a la Ley Nº20.435.
Ahora no queda más que esperar la publicación del contenido completo de cada una de las comunicaciones, cuestión que parece demorará algunas semanas.
Archivos:
Índice sobre comunicaciones desclasificadas que se refieren a Chile en Wikileaks: xls – google docs.
Índice sobre comunicaciones desclasificadas que se refieren a Chile – Propiedad Intelectual en Wikileaks: xls – google docs
Glosario de siglas: google docs
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Ilustración: by El País

Otro juicio sobre derechos de autor.
Hace algunos días la Ray Charles Foundation demandó al hijo mayor del fallecido cantante de soul por infracción a los derechos de autor de su padre, al utilizar letras sin autorización títulos y letras de varias canciones y algunas fotografías en el libro “You Don’t Know Me: Reflections of My Father, Ray Charles” escrito por Ray Charles Jr. junto a Mary Jane Ross y editado por Random House Mondadori.
En la demanda se exige el pago de US$150.000 por infracción y fue presentada ante la Corte de Distrito de Los Ángeles, famosa por la cantidad de juicios sobre derechos de autor que se han resuelto en sus salas.
La Fundación es una entidad benéfica creada por el propio Ray Charles para administrar sus bienes y destinar sus recursos al financiamiento de obras de caridad, proyectos educacionales y de investigación científica sobre discapacidad auditiva y si bien los hijos del cantante son sus herederos directos, dadas las particularidades del sistema norteamericano y por expresa voluntad de Ray Charles, éstos no son titulares de los derechos de autor sobre su obra.
Cosa parecida a lo que por estos lados sucede con los derechos sobre la obra de Pablo Neruda, pero esa es harina de otro costal.
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Fuente información e ilustración: clancco: art + law
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